Archivos Mensuales: abril 2013

Fibonacci 0… Señor de las papas fritas 1…

Un viaje de colores (al centro de la célula…)

Descubres que el desierto de Arizona es una dualidad: día y noche,  el desierto que descubrí en la noche, un viaje al núcleo de lo místico,  no se en que momento me perdí en mi caminar, solo sé, que el primer recuerdo que tengo desde que empezó todo esto, fue  en el segundo después,  de la puesta de sol, ver a un vaquero cabalgando  a gran velocidad entre el cruce de la calles,  antes de entrar al freeway, descubrí la casa de humo,  solo somos niños decía la pared pintada con diversas manos, solo somos niños… La belleza que descubrimos a través de  aquel que hablaba de Leonardo Pisano Bigollo y el humo, recuerdo mi caminar por el desierto, en busca de esa silueta de  la serpiente, recuerdo también que íbamos a gran velocidad escapando de la policía, recuerdo, tras parpadear, el encuentro con la madre de la gran mascara,  no se como llegamos al gran edificio que algunos llamaban mall, mall, recuerdo el mal de amores que borre en el viaje al centro de la célula,  pero tengo tennis nuevos,  me sorprendo viéndolos, no se como los consegui, ¿de donde salieron? tras despertarme del sueño, que dormitando en esa gran sala soñaba con un gran concierto de rock, afuera el festival, salí corriendo, con mis tennis nuevos, corrí, era el segundo día cuando descubrí al chaman, me felicito por los tennis nuevos, el tenia unos parecidos, 2+2=4, la limpieza de lo etéreo, la abstracción de lo cotidiano, quemamos al ser de paja, dos metros 10, comer bestias mansas alimenta al mal guerrero, comer bestias salvajes alimenta la saciedad, come papas fritas, numero 84  please,  number 84 , thank you, ketchup, ok thank you, no pretendas seguir en esta dirección,  acelera, acelera, nos persiguen, las nubes parten el gran ojo luminoso, he probado los colores y las formas, saciedad y suciedad, el espíritu enfermo sobre tennis nuevos, sigue la linea de humo, esto no lo aprendes en la escuela, cenizas blancas y aleja las moscas, ellas se queman en la sopa, como las brujas lo desean, el arquitecto de la nada dibuja edificaciones mientras a gran velocidad percibo la realidad a través del cristal polarizado, el calor se pierde cuando cae el sol, las nubes ríen y su risa se las lleva el viento, avanza, avanza,  casi nos alcanzan, ¿te conté del chaman? ¿te conté de mis tennis nuevos?  te cuento que existen reservas indias que atraen a toda la población,  gracias a su aire acondicionado, te contare de una mujer que lo puede todo, no se en que momento llegue a la habitación donde se practicaba la orgía del sexo tantrico, claro que participe, un grupo de excursión, una secta en busca del ser espiritual,  aun  recuerdo el numero de la habitación , recuerdo las instrucciones: no penetrar, solo se controla la energía  piel con piel, con las manos sobre el hermoso cuerpo de todas las almas que estamos en esta habitación,  hasta llegar al orgasmo, el cuerpo un aposento para los dioses que dan y reciben energía, energía suficiente cuando terminas de comer el paquete #1 papas y soda tamaño mediano por favor,   cambio ya, cumbia yo, cuando llegue al tercer día a las ruinas de aquella lejana tierra, el desierto lo absorbe todo, a uno, siendo turista, siendo consciente de la pulcritud de la cultura, doy gracias,  que  la soledad se mide en intervalos de 4 minutos con cero nueve sec. descubrí que lo que perseguía no era una silueta de una serpiente sino la perfección de la naturaleza desértica dimensionada a partir de las  matemáticas, siendo la geometría de ciertas piedras situadas y acompañadas del astro luminoso que hacia crecer la sombra del totémico tallado por el chaman de profesión tallista, piedras preciosas que se venden a five dolla’ or two for eight dollaa”  que bonitos ojos tennis debajo de esas dos piedras,(no es lo mismo piedra que roca, repitió el chaman) La sombra de la serpiente piedra, hermoso sol que se oculta teóricamente tras las montañas, a lo lejos, el cielo se pinta de colores que saben cálidos,  que se conservan en la nevera, fuimos al funeral de la bruja mientras se desvanecía su hogar, descubrimos la zona de descanso, 5 minutos y nos vamos, regresamos a la carretera, nos alejábamos cada vez mas del desierto de Arizona, con sus coyotes, chamanes y sus buffets con deliciosos hot cakes y jamón con puré de papa!
En la letanía, el gran dragón parte el cielo en dos…

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CARTAS (III): “Me hubiera gustado clavar la noche en el papel como una gran mariposa nocturna”

Carta #3:

“Desde el pozo asfixiante del recuerdo…”

No es el insomnio lo que se cuenta, no es la noche la que no te deja dormir, son los recuerdos, los recuerdos producen el insomnio, las memorias, por esta vez se equivoco el otro escritor-alebrije,  es el calor lo que complica todo o casi todo, sabes, te escribo de noche, sin poder dormir, y el calor lo arruina todo, te recuerdo en sueños, en sueños despiertos, duermo muy poco  y he pasado todo este día encerrado en esa otra habitación,  cuatro paredes que se alargan hacia el infinito, observo hacia arriba, el viejo Onetti me cuenta sus vivencias, sus aventuras o las vivencias o aventuras  de otro ser que desconozco, y que por momentos se parece a mi, Onetti sabe borrar estas cuatro paredes que nos encierran, sabe como transportarnos a esos lugares que me esta narrando, lo escucho con toda mi atención,  olvido por momentos que me encuentro en cerrado en este cuarto, con estas ventanas, con estos catres, con el intento de sillas sin asientos…

Cuando conocí a Onetti me fascino las pausas que realiza al hablar, como buscando la palabra adecuada, a veces simplemente a dejado de hablar y yo esperando la próxima palabra. No podemos dormir, gracias a Dios que tenemos cigarros, nos comunicamos a distancia entre habitaciones, entre el humo, entre celdas continuas, me cuenta un sueño que me deja fascinado, me cuenta también la vida después del divorcio de ese otro amigo, y su otro sueño en la rambla, el sueño lo puede todo o casi todo… pensaba en eso cuando me contaba con su particular forma de narrar aquel sueño de su amigo, había esperanza y las ideas son obsesiones, cuando se tiene esperanza… pero, que ocurre cuando… ahora si tiene razón el otro escritor-alebrije, un puente no se puede sostener de un solo lado, y mas si es de noche… Todo era tan extraño y Onetti contaba la cara de loco de su amigo, pero ya no importa,  las ideas solo son ideas, me complace que nos entendamos, Onetti y yo, en esta noche, esta noche que podemos sentirla de la misma manera, y esta vida que solo es el paso del tiempo en fracciones, Onetti me pide un cigarro, me doy cuenta que es el ultimo, se da cuenta por mi rostro que es el ultimo, ya no valen las excusas,  somos los únicos en esta noche que golpea nuestras sienes con su latir, corazón  nocturno.

Le estiro el cigarro y le digo que me repita la calle donde su amigo reproducía aquella ultima esperanza, la calle Eduardo Acevedo me dice, mientras me pasa el cigarro encendido, Eduardo… Eduardo… recuerdo a otro Eduardo que me contó esta historia,  solo un fragmento Δ y ahora Onetti me descubre toda la obra…

Aun es de noche y aun sigue el calor, el insomnio, trato de formar aquella imagen de la cabaña, Onetti habla en voz alta pero consigo mismo: “A veces pienso que esta bestia es mejor que yo…” le escucho decir pero cada vez habla mas bajo… observando por la ventana, estoy acostado en uno de los catres en esta habitación,  recojo del suelo un periódico para poder escribirte,  desde este lugar, con este insomnio, desde esta habitación y con estas ideas obsesivas, ¿aun tenemos esperanza? aun podemos construir puentes (o el/nuestro puente) que no se sostengan de un solo lado, donde podamos recrear nuestros sueños, ¿aun tienes aquel vestido blanco?, ¿aun sabes la dirección de aquella cabaña?

¡Hasta la próxima!

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Preámbulo nocturno; Manuscrito hallado antes de escribir un cuento…

 “Manuscrito hallado antes de escribir un cuento…”

Hay periodos donde odio esta profesión a la que me dedico, esta profesión que no se en que momento me arroje a ella con esta fuerza que recuerdo, decía que existen etapas que detesto en esta mi profesión de escritor (pero solo me engaño)

Esos periodos son cuando tengo que escribir, me viene el insomnio, la mente se llena de pensamientos (¿reacios?) dudas, soluciones a problemas inexistentes, problemas sin soluciones.

Periodos donde provengo de un letargo con la pluma, y es de golpe, como si la esponja-cerebro se exprimiera, tengo que vaciar-exprimir mi cerebro-esponja.

Manchar estas hojas con tinta de ideas, vomito;/: cuentos, poemas, capítulos, ensayos, basura literaria y el insomnio.

Y el insomnio, ese que no me deja soñar…
Pero eso no es todo lo malo (que de malo tiene que me este muriendo) la profesión, el insomnio y el calor…

El maldito calor en estas noches de insomnio, sentado en la silla desnudo (miento) escribiendo no se que cosas, sin sentido, (hierba que se corta, agua que destila) y el maldito calor que no me deja dormir, y el maldito insomnio que no me deja (¿sentir?) (¿soñar?) pegajoso y estas hojas amarillas y esta pluma azul que se acaba (esta llena) y las ideas se van escondiendo, se burlan, juegan despiertas, corren, ríen  gritan, esta profesión de pescador y esas musas que me lanzan su voz, y yo en este infierno (¿tan feroz?) en esta procesión (¿profesión?) con amor (¿y absurdidad?) o calor irrisorio (¿insomnio?) cuanto desconcierto para un acto (¿tan temido?) y el calor.

Y aquí me encuentro en esta barca individual, sobre este océano,  tratando de pescar una idea o dos, atarlas, matarlas, atraparlas en esta red y que no salgan, que hagan volar, pero que no vuelen, pero el insomnio y esta profesión es lenta, esperando atrapar o que te atrapen; entonces se escucha a lo lejos el canto de una musa (¿sirena?)  pica el anzuelo y te levantas de la cama, en busca de la hoja y jalas la cuerda, se resiste, pelea, presionas, escribes, cede, ganas (¿pierdes?) y el calor, el calor y el insomnio…

Isaac Contreras

CARTAS(II): “Un loco en un mundo de fantasmas tristes”

CARTA #2:

“De como conocí a un nuevo alebrije, un hijo de puta”

Hemos hecho una parada y tengo una oportunidad, por eso te escribo, si, efectivamente tome el vuelo a New York, en el avión me toco un pasajero que no dejaba de describir escenas y situaciones que involucraban drogas, llegue a New York con la idea de recorrer con este nuevo amigo (que había hecho en el avión) pero, no sé cómo me desvié y mire en la primera cuadra que llevaba caminado, me percaté de  que había una biblioteca en la esquina y entre. Era martes recuerdo bien, cuando emprendí el otro vuelo, ¡No! a México no fue, ese viaje perdí el vuelo, luego te explicare porque no me subí a ese avión,  tuve la oportunidad de hacerlo pero no quise, pero me estoy desviando de lo que en verdad te quiero contar… Te decía que tome otro rumbo en esta ciudad de N.Y. Este otro amigo es un hijo de puta, a cada frase que termina yo le respondo “Hijo de puta” una señal de respeto de mi parte, cuando lo conozcas vas a saber por qué, la forma en como dice las cosas; La verdad en ellas; La crudeza… Es un !Gran hijo de puta! Hemos hecho una parada (como te lo dije al inicio de esta carta) vengo con un grupo de amigos, venimos de Long Island, el desesperado quiere regresar a la ciudad pues cree que Mara lo está esperando en el estudio de Ulric.

Bueno…esta hoja casi se me termina, y ya veo que quieren emprender la huida, sobre todo Miller que esta desesperado por llegar. ¡Y quien no! si lo espera una chica como Mara…

Llevo mas de 5 días sin poder dormir, termino de conversar con Miller y me quedo pensando toda la noche en todo lo que me dice, lo que dicen sus amigos y los seres que vamos descubriendo en esta ciudad tan particular,  a veces nos quedamos platicando hasta que sale el sol y el tiene que ir a trabajar, yo recorro la ciudad o voy al estudio de Ulric…

“Me doy cuenta de que me falta, de que la extraño…”  creo que de tanto escuchar a este hijo de puta, me ha descubierto que la extraño, tanto…

Me despido porque falta mucho camino que recorrer en este viaje, no te preocupes, te escribiré lo antes posible, solo quería contarte de este gran hijo de puta, un nuevo Alebrije he conocido…

¡Hasta la próxima!

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