Archivos Mensuales: marzo 2014

“…” de Isaac Contreras (CUENTO)

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“…”

Música que inspira: Ludovico Einaudi – Oltremare

“Era un poco la hora de Fausto, el momento del pacto.
Casi al alba, el cigarrillo consumido, la copa de vino en la mano indecisa.
El vino, como un guante de tiempo, había escrito Claudio Romero en alguna parte”
Julio Cortázar //  Los Pasos en las huellas

 

…Tan solo Enaudi, míralo ahí, al pobre Enaudi, buscando sus ojos, pobrecito Enaudi en cuatro patas buscando, tanteando la acera en busca de sus ojos, y la sangre, toda esa sangre donde se resbala, saliendo de las cuencas de su cráneo, de su boca, y las lagrimas (¿pero cómo? sino tiene ojos) no, las lagrimas de antes, las de María cuando ella estaba aquí, cuando lloraba, pobre de María, llorando la pobre de María, y Enaudi riendo al ver como lloraba María, oírla gritando mientras Enaudi disfrutaba, y María lloraba,  Enaudi se excitaba cada vez mas entre los gritos de espanto de María y el llanto de ver, de sentir, como Enaudi estaba encima de ella, sin poder moverse, sintiendo toda la acera en su cuerpo y  el peso de Enaudi sobre ella, y la violencia al arrancarle la ropa, y las manos entrando en su cuerpo agresivamente,  María no entendía y rogaba a un Enaudi que disfrutaba el miedo y la negación de una María que sufría aterrada en la acera, si tan solo hubiera tomado la otra calle, si tan solo la hubiera atropellado ese carro, si tan solo Enaudi le hubiera robado el bolso(como parecía/pensaba al principio), tal vez solo golpeado y no esto, ¡no!, no esto que María está sintiendo mientras desgarra su voz en auxilio, en negativas, en llanto, en quejas contra Enaudi, que violentamente excitado, inyectado con ojos de depredador, con esa risa que taladra la psique de María, con esos puños que desfiguran el rostro de María, con esa verga que lesiona la virgen vagina de María, con ese filo de cuchillo que le roba la vida en alientos a María, a ritmo de los golpes del cráneo (sobre la acera) de María, entre gritos de Enaudi al eyacular en el útero de María sin vida, apagándose lentamente aquella ultima postal grabada en la mirada de María, María violada viendo esas dos estrellas lejanas en el cielo despejado, un cielo que María nunca había visto tan nítido, tan natural al ojo, (tan hermoso diría quizás otro ser humano en ese momento, pero no en la situación de María pero si justo en el mismo tiempo en que María es violada y ve el cielo)  a los ojos de Enaudi comprobándola sin vida, limpiándose la verga en el vestido desgarrado de María, burlándose de ella entre comentarios originales del momento, quitándose de encima de María y sentándose a un lado de ella (pero sin ella, que viaja hacia esas dos estrellas, las ultimas que vio o ¿que ve? No sé cómo se diría cuando uno ya está muerto ¿sigue viendo eso o ve como si estuviera vivo? esas mismas estrellas como sus ojos) recobrando el aliento, la calma, sacando un cigarrillo de su chaqueta, encendiéndolo, mirando el cadáver de María, viendo la posición de María y adoptándola Enaudi, observando ahora el humo que viaja hacia las estrellas (esas mismas dos estrellas que vio María y a las que se dirige aventajando al humo que se acerca serpientemente rápido) percatándose de las nubes y la posible tormenta, volviéndose a sentar en la acera, a fumar y a acabar el cigarro, a subirse el pantalón y a levantarse, abrochárselo, acomodarse la camisa y la chaqueta, a pasarse las manos por el pelo, y a contemplar el cuerpo desnudo de María, quedarse  absorto en la sangre que sale de la vagina y de la herida,  la luz de la luna tan grande acabándose por las nubes , tocar sus senos con la suela del zapato, recorrer el cuerpo de María hasta llegar a su vagina, ver los golpes marcados en la piel, el exceso de sangre  sobre su cuerpo y en la acera, cerrar  con la punta del zapato la boca de María para que no se escape su alma (tarde, muy tarde, ya casi llega a esas estrellas que ya no se ven por las nubes, y ahí detrás está el humo del cigarro elevándose) darle la bendición, darse cuenta de que tiene abierta la bragueta, subirla, escuchar y ver al cielo, los primeros truenos y luego no ver nada. Tentando el suelo, la sangre, el cuerpo de María, buscando Enaudi sus ojos en la acera, pobre, pobre Enaudi, tan solo, Enaudi, míralo ahí, al pobre Enaudi, buscando sus ojos, y las estrellas (esas que se ven de nuevo) ahora brillando (una más que la otra) en los ojos sin vida de María.

Isaac Contreras // Libro: “El esqueleto del alebrije”

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Ejercicio #4: (Catarsis)

Mirar  el video y después, hacer un monologo donde describas (a la manera del fragmento de la película) todo lo que detestas de tu ciudad/gente/zonas/costumbres/ de todo lo que te rodea…. como catarsis literaria para dar forma a un discurso y exponer una ciudad desde los ojos del “culpable”

Opción #1

 

Opción #2

 

Bitácora del capitán arrivamos a tierras blancas el primer destino trazado pic.twitter.com/6k1lUQmh7h

Bitácora del capitán Los tripulantes asustados al creer que estamos en tierra de gigantes
instagram.com/p/kdcdaDPvb4/

Bitácora del capitán la noche llega ya acampamos
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Bitacora del capitán Viento del sur cambia la ruta Nuevas aventuras http://instagram.com/p/kdfWqLPvQl/

Bitácora del capitán mareas blancas aditamentos para la cruzada y seres extraños

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Febrero 2014

La canción que describe el mes de febrero del 2014