Archivos Mensuales: agosto 2016

CARTA (X)”Todog olambolic Todog”*

O de como consegui ser conserje en un manicomio de brasil y conocí al creador del Todog.

Te escribo desde un lugar que no imaginas, he recorrido el país y he contemplado sus paisajes, la música, la selva y su gente, construyen un hermoso recuerdo en mi memoria: te escribo desde mi última parada (hasta el momento) Brasil.

Después de conocer este bello lugar  y trazando mi próximo viaje he conseguido un empleo, conserje en un manicomio (si lo sé, imagino tu rostro en este momento) el viaje ha sido fantástico, vivo para escribirte las aventuras que me suceden en este accidente que llamamos vida, así tu ausencia es menos y siento que te platico todo esto mirándote a los ojos, aunque se que me miento, porque estas ganas de verte crecen cada día mas imaginando tu sonrisa al despertar.

No te adelantes, se lo que estas pensando, por el trabajo no me preguntes (eso es motivo para otra carta) lo que te quiero contar es acerca de uno de los nuevo pacientes. En mis jornadas dobles (incluso triples, necesito sacar dinero para poder seguir viajando, no te preocupes ya imagino tu cara al leer esta parte, claro que  duermo y como bien: tan bien como lo puede hacer un viajero cumpliendo sus sueños, todos son muy amables en este lugar) he notado que su presencia es diferente a todos los demás, camina por el jardín despreocupado, cuando nadie lo ve, habla (el dice que son sus mejores amigos) con Rimabud y  Baudelaire, dice que desde los 23 ve a Rimbaud, Baudelaire fue mas tarde cuando llegó, él los define como “Rimbaud es la tempestad. Baudelaire es el viento”*.  Lo he estado siguiendo, observando , analizando qué es lo que hace en este lugar, el no parece ser, pertenecer, a uno de los habituales pacientes de este lugar, pero, dime que loco parece ser un loco en verdad,  pero el me lo dijo una vez: “El loco no piensa en la colectividad”*.

Me llamó la atención que siempre cargaba con un perro azul de peluche, me acerque para platicar con él, su perro fue el motivo para iniciar la conversación, le pregunte el nombre de su mascota y me contesto: “Mi perro azul no tiene nombre. Nada de lo que me gusta tiene nombre. Todo lo que es peligroso tiene nombre. No se da el nombre a alguien para diferenciarlo. Sino, ningún nombre seria igual. El nombre es dado para que te iguales o te diferencies de los otros. Él vuela. Él anda en aeronaves. Él es mi perro azul.”*  Se acerco más a mí, vigilando que nadie lo escuchará: “Tiene otra cosa buena en comparación con los perros de pelo y hueso: no hace popó ni pipí en la casa. Todo lo que tengo es a mi perro azul”*, Ese día pase más de 5 horas platicando con él, su mente es tan lucida, que sólo un loco podría tener (es el precio que se paga por el conocimiento, alguna vez lo dijiste recuerdo muy bien cuando hablábamos de aquel verso incial de howl en aquellas noches de terraza rodeados por nuestros buenos amigos), me dijo que él esta aquí por que se tragó a un grillo, unas veces me dice que se tragó un chip, otras que se tragó a un grillo que tenía un chip, que los extraterrestres lo secuestraron y que cuando cumpliera 18 regresarían por él, ya tiene más de 30 años y aun no han regresado, me comenta.

He tomado un doble trabajo en este manicomio, conforme pasan los días soy conserje y cubró en el turno de la tarde y a veces en la noche a uno de los guardias, así he logrado pasar mas tiempo y platicar más con este ser lucido de ideas extrañas, cada día su estado de animo cambia radicalmente, hace un mes, justamente hace un mes salió de su habitación, yo cubría el segundo turno de conserje y se acerco a mi: “hoy desperté queriendo decir cosas bonitas”* y se fue contento hacia el jardín, por la noche cuando cubría el turno de guardia pasaba por las habitaciones y escuche que hablaba con alguien, me acerque a su puerta: “No soy nada, Rimbaud.  ¿Quieres un cigarro? Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de eso tengo en mí todas las medicinas del mundo. Rimbaud, seré siempre < el que no nació para esto > seré siempre el que esperó a que te abrieran la puerta en una pared sin puerta”* (esta fue la primera noche que supe de Rimbaud y de Baudelaire, ya te imaginarás como reaccione yo).

Esa misma noche escuche gritos en su habitación, al parecer Rimbaud quería suicidarse, pero él logro detenerlo, los otros guardias y los doctores dijeron que era normal entre ellos, no supe si se refería a los pacientes en general o solamente a él y a Rimbaud, todo en este lugar es una atmósfera extraña, un brasil dentro de brasil,  un lugar donde los mejores amigos eran escritores muertos de un paciente, donde las noches eran un cuento digno de escribirse, pero sobre todo vivirse, porque este lugar como él lo dijo alguna vez “todo se volvió Van Gogh la luz de las cosas fue modificada…”*

Dice que los lentes que le han dado aquí, sólo puede  ver el interior de las personas, pero no habla con los demás pacientes, sólo con el temible loco, pero el temible loco  le tiene miedo a él,  era algo irreal que la personas que causaba más temor en este lugar le tuviera miedo a él, un ser tan “normal” sólo porque la voz le recordaba a la de su padre, quizás los lentes si podían ver el interior de las personas, quizás el fingía aquella voz para imponerse al temible loco y a los demás, “Nomás no era lider porque loco esta cada uno en su paranoia. Loco no piensa en la colectividad”* .

Una vez mientras fumaba en el jardín esperando el amanecer dentro de este lugar, todo iba tranquilo, escribía una de las cartas que te envíe junto con esta que estás leyendo, se me acerco preguntándome qué es lo que escribía y me pidió un cigarro, yo le conteste que te escribía a ti.

Mientras fumamos le hable de ti y todo lo que significas en mi vida, de todo lo que hemos pasado, de como fue ese instante inesperado en el que nos conocimos y lo cambio todo para alimentar este inmenso amor que nos envuelve y nos convierte en un sólo ser universal que crece cada día más.

Él al terminar el cigarrillo (había perdido la cuenta de cuento fumamos esa noche) y pisarlo repetidamente con el pie derecho me dijo: “La última vez que fui amado, ella dijo que no me amaba. Se había enamorado de la locura que hay en mi. El loco a veces es muy seductor”* después de unos segundo en silencio se echo a reír, su risa contagiaba, después me contó de su infancia y de su familia que viene de visita, me contó de su ataque de violencia que le hizo destruir la casa de sus padres, después simplemente se quedó callado observando el cielo de Brasil,  mientras sacaba otro cigarrillo y dijo en voz alta recordando algún momento de su vida, se podía ver en sus ojos, habló para reconstruir aquellas imágenes de su memoria, como si se lo dibujará  para el si mismo “No besé a la primera muchacha que amé. Besé a otra chica para aprender y sólo después, besar de un modo mejor a la que yo amaba. La que yo amaba lo vio y me dio una patada en el trasero”*,  volvió a tirar el cigarrillo metódicamente como el anterior (los cigarros no se los fumaba completamente, había creado una colección de tabaco a medio fumar) le dijo a Rimbaud y Baudelaire que ya era la hora de dormir que se despidieran, se dirigió hacia su habitación adentrándose a la negrura de aquel pasillo: se fue hablando con Rimbaud y con Baudelaire, al parecer uno de ellos le había preguntado algo, porque  él a manera de respuesta dijo: “Somos animales nocturnos. Imágenes y sonidos nocturnos nos intrigan. Aquí existe el grito que es la forma de comunicarse. Hay un enigma detrás de cada loco…”* así se fue hablando y perdiéndose en la lontananza, tome la cajetilla de cigarro y juraría que me quedaban aun mas, por un momento pensé que Rimbaud y Baudelaire también habían tomado algunos, de pronto, recordé, que no eran las horas para que los pacientes anduvieran por los pasillos, y recordé lo malo que era para ser guardia, pero no le dije a nadie, esto te lo escribo sólo a ti.

Sus ideas eran increíbles, se que te encantaría platicar con él, es al parecer gran admirador de Beckett, te encantaría escuchar su teoría de como logró descifrar el lenguaje de todas las criaturas de la tierra, Todog lo llama.

Los días pasaban lentos dentro de este lugar, pero con ellos aquí el mundo es diferente, tiene su propia manera de rotación.

Él y yo habíamos seguido el juego que tú y yo dejamos pendiente, esta es mi manera de recordarte (una de muchas) a todas partes que voy, se que te gustará el regalo que tengo para ti, una caja llena de preguntas y respuestas del mundo,  es el juego de preguntas, ya sea él o yo iniciábamos con una pregunta escrita en un papel, el otro la contestaba y manda una nueva pregunta, pero, por qué te explico el juego si tu fuiste la que lo invento.

Yo inicie la partida: “¿Que es la soledad?” y el me respondió con otro papel: “Es vivir sin obsesiones. Pero en la vida a veces tenemos que elegir entre doblar la punta de un cuchillo con la lengua o dejarse quemar en el fuego ¿que es peor?” su respuesta me dejo atónito, que opinas de ella, ¿qué contestarías tú?

Otra de las preguntas que le hice fue: “¿Qué es una conclusión?” y el respondió ” Es la certeza de perder defensas”.  Te escribo este par de preguntas/respuestas para que conozcas un poco mas de su mente, para que crezca tu ganas de devorar la caja de pensamientos del mundo (una caja de pandora en el lenguaje de babel).

Cuando cubría el turno de guardia se hizo habitual las largas platicas de noche mientras fumábamos, sé que no era lo correcto y me regañarás por eso, pero, no podía negar las platicas a quien una vez me dijo que antes aquí: “Todo era un poco quedarse callado todo el tiempo como si nadie mereciera que dijeras algo noble e importante”* y sabes que este viaje que emprendí desde hace mucho tiempo, siempre uno de los motivos fue conocer gente extraordinaria en este mundo, seres que fueran libres de decir y sobre todo apasionados por decir y hacer lo que piensan, conocer la mente humana y sus universos,  y a fin de cuentas las noches en brasil son extraordinarias es inevitable no filosofar, hablar de la vida, y de cualquier cosa, a fin de cuentas todos estamos locos.

Una de esas noches de cigarrillos e ideas al alba, fue acerca de uno de los viajes que había realizado, le contaba de las personas que había conocido y de como las vidas de las personas es tan distinta pero a la vez una misma, no se como llegamos a hablar de la vida de Humpty Dumpty y de como lo conocí y todos los sucesos que vivió (la que ya te había escrito en una de las cartas que ya has leído) en sus ojos había un dejo de añoranza, de sufrimiento, de imposibilidad, me contó su vida, del suceso que lo trajo aquí y fue cuando en una especie de reflexión, me dijo: “Cualquier ser -por mas mierda que sea- tuvo infancia, tuvo adolescencia. ¿Como repercuten estos hechos en la vida adulta? ¿Será que mi infancia definió quien iba a ser?  Yo era un niño tranquilo. La mirada perdida. Aveces me pregunto, por tener tantos problemas, si mis padres no me habrán ocultado algo. No jugué al doctor con mis amiguitos. No fui violado. Mi novia era una muchacha bonita. Tenia todo lo que quería. ¿Por que el destino había hecho eso conmigo? ¿Cómo fue la infancia de Hitler?”*. Después de un momento de silencio contemplando la luna de aquella noche, él continuo: “pero lo que cada uno inventa es un disfraz de carnaval. El disfraz puede ser mejor o peor. En algunos casos. puede incluso ser nefasto. Peor que ser loco es ser una persona nefasta. Nefasto y loco, solo temible loco.”*

Al día siguiente Temible loco había muerto de manera extraña, él mientras el cadaver era llevado en camilla, se acerco y me dejo un papel en la mano: “¿Será que fui yo quien mató a Temible?”*.

Un mes después, a él lo habían dado de alta, se acerco a mi el día de su salida y me dio un gran abrazo, me entrego un paquete en vuelto en periódico y salió por el ahora iluminado pasillo hasta perderse en aquella luz, abrí el paquete, descubriendo con alegría que eran sus cuadernos de diarios y una nota que decía: “Un hombre sin miedo del terror que es vivir sin miedo”*.

Esta carta te la escribo apunto de partir de Brasil, fumo este cigarrillo por última vez en este manicomio, y me despido de ti hasta  la próxima carta, quiero que esta carta sea infinita por todo este tiempo que no te escribí, pero nada se puede comparar con este sentimiento de extrañarte a diario, mi barco sale en un par de horas, y ya el sol se muestra en los primeros rayos pintando el cielo, y solo queda despedirme con el primer escrito que inició en sus diarios (junto a esta carta van sus diarios ya te habras dado cuenta para que los leas y lo conozcas aún más) esta frase que describe inmejorablemente mi instancia:
“Los manicomios son lugares muy bonitos. Son lugares con muchas flores y árboles. No me quede en un lugar de cinco estrellas, tampoco me quedé en el peor lugar”*.

P.d.
“Todog olambolic todog”* ya lo comprenderás cuando leas los diarios que te envío, porque el lenguaje todog es una forma de amenizar nuestra culpa y nuestro dolor.

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* Fragmento del libro “Todos los perros son azules” de Rodrigo de Souza Leão

(Portada de libro en mi) Instagram: https://www.instagram.com/p/BJr2LUqAEsz/?taken-by=soyunalebrije

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