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El extraño juego llamado “Mi vida” (Autobiografía)

Uno de mis primeros acercamientos a la literatura fue este joya….

 

Como se inicio el juego…


Cuando era niño me gustaba ir a la biblioteca que había en la casa de mi padre, revisar los innumerables libros (los cassettes, vinilos, películas en los estantes) me gustaba remover el polvo y leer los títulos,me sentaba frente a ellos como quien ve el televisor… Con sus títulos creaba historias, los unía para crear frases, personajes, una linea, una trama, acciones, finales, ese era el juego, mi juego… fue entonces cuando una mañana hurgando entre los mundos encontré este extraño objeto que capto mi interés inmediatamente, lo coloque en aquel viejo aparato…

Sin saber, fue la primera vez que escuche/conocí a David Bowie, fascinado por la narración(voz) lo escuche ávido una y otra vez (asombrado por la imaginación mis ojos bien abiertos ante lo que se me presentaba, y descubrir que alguien mas jugaba (sabia las reglas de) mi juego…), fue la primera vez que logre percibir la (ir)realidad (de vivir), logre ver la puerta de salida de este universo, perderme en mundos-universos, así empezó mi búsqueda del conejo blanco (con ojos extraños)…

Repetía y repetía una y otra vez, así fue como aprendi el significado de la adicción (que me perseguiría toda mi vida (pero no nos adelantemos a esa parte de mi vida que ya habrá tiempo para contar esa parte del juego)…), el juego entonces se convirtió en la realidad a partir de ese momento…

Mi vida gira entorno a este  extraño objeto, en momentos específicos cada instrumento forma parte del juego, así vivo, rodeado de seres instrumentales, y una voz narrando el juego de vivir (mi vida)….

[CONTINUARA…]

Relato: “El ocaso de los héroes”

Sin lograr identificar el sueño de lo real, sin saber nada de todo aquello que llegue a imaginar, era tanto el frío, la hipotermia, la nieve al descender, ¡Mas! aun mas nieve, solitario, mezcla de penumbra entre las ultimas maderas, el vigor de la fogata en las rocas, la sangre de mis venas rupestre mi nombre, mi fecha, de donde era y a donde fui, las lagrimas de krishna congeladas en mis mejillas, el bosque destruido por el invierno y el hombre, mis huellas de lobo inundándose en la blanca marea, y mas nieve, la vista, la hermosa vista del ocaso, el veneno supurando en la herida, la mancha creciendo en lontananza, la partitura de la nieve sobre la fogata, mis fauces incontrolables, el terror en mis ojos al observar la sombra que se acercaba, acechando las babas inconmensurables del patíbulo, se acercaba, a cada parpadear se acercaba, sobre los cadáveres de mis hermanos, se acercaba, sobre el campo de batalla, se acercaba, sobre lo que alguna vez fueron edificios ahora mis ruinas, se acercaba, sobre este campo fértil, se acercaba, sobre este campo teñido de rojo, se acercaba, sobre toda esta nieve siguiendo mis huellas se acercaba, la sombra, al acecho, incluso mi sangre se apresuraba, descendía, tomaba el curso de la nieve, el ultimo trozo de madera rodaba, se alejaba iluminando la noche, a lo lejos, giraban las ultimas llamas de mi hoguera, y esta sombra, se acercaba, podía ver su rostro, su enorme risa, su siniestra expresión, la finestra diversión, al acercarse cada vez mas, helándome la sangre, alimentándose del miedo que expresaban mis ojos, se acercaba, con su sonrisa, su terrible aterradora sonrisa, a mi me abrazaba, la sombra me abrazaba…

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Mientras leo la carta que me escribí a los 7 años (Fragmento robado de la Bitácora del Capitán Alebrije)

Estoy en este preciso momento en un punto de mi vida, que miro hacia atrás y reconozco todas las huellas que han formado este camino (y me sorprendo de todas las estupideces que he hecho [y de seguir vivo] y no me arrepiento de ninguna de ellas porque han definido la cosmogonía que soy) y puedo -ahora- decir: ¡Que chingona vida la que tienes!

Estoy como lo dije anteriormente, en un punto de mi vida que defino como la Completud, cada aspecto de mi vida sirve con el propósito que había pensado hace muchos años:  una carrera que me apasiona, un trabajo que me hace crecer todos los días, conocer a gente apasionada por vivir-por hacer lo que mas ama, conozco extraordinarios lugares, viajo, escribo y leo como no tienes idea, pero sobre todo  la soledad, esa que me fortalece, que sin ella y el abismo, no podría reconocerme. Lo dije -lo digo- conozco ahora lo que los humanos llaman felicidad. Me reconozco en cada historia que he vivido a lo largo de estos años, cada momento mágico indescriptible, fantástico que ha recorrido mis cinco sentidos (y los otros muchos mas que no conocen aun). Estoy -repito- en un punto de mi vida donde cumpli cada objetivo de una lista que propuse realizar hace tiempo*

Pero, esta noche -justamente hoy, pero hace muchos años- cuando me detengo a ver mi vida pasada (y cuando digo ver, quiero decir: Leo, aquella carta que me escribi cuando era niño, para mi yo de 25 años contándole los sueños las aventuras que quería vivir -y  sorprendentemente he vivido cada una de ellas- y cuando veo la ultima frase de la carta que me escribi hace tanto tiempo…) que en mi rostro esta la sonrisa mas sincera, cuando podría morir este mismo instante y no quejarme de nada; Miro hacia adelante, y observo todas las aventuras que me están esperando, lo que el destino me tiene deparado, lo que construire a cada nuevo paso, acción, pensamiento…veo el horizonte, el reino, el universo…  Mi sangre, mi sentidos, mi vida, alegres felices cantando  mueren por recorrer el nuevo sendero. Mi pasado, mi presente -este momento de silencio, de detenerme, de…- y mi futuro, y me digo: ¡Que chingona vida la que tendrás!

Asi el presente se acaba, para dar paso a escribir mi futuro con cada huella, la(s) aventura(s) que me espera y mi epitafio dirá:

“En un lugar de la ______, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”

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OST: