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CARTAS (V): “SI HABLAS ALTO NUNCA DIGAS YO”*

De cómo estuve sin saberlo en una de las fiesta más memorables de la historia del Arte, donde descubrí que formaba  parte de la Sociedad Secreta de los Portátiles; y siendo esta la misma fiesta donde Scott Fitzgerald por aquellos días  estaba escribiendo su gran libro, donde figura la frase (de la cual conocerán el motivo que la origino)  que nos representó aquella noche: “A mí me habían invitado de verdad”♦ 

No sé cómo se creyeron que yo era uno de ellos, no sé cómo, ni cuando conseguí ser parte de esta sociedad por un periodo breve como lo ameritaba, (como ya te conté en la otra carta) me encontraba siendo parte de la conspiración Shandy, alejado del bullicio en una de las fiestas simuladas de Littbarski que servía para encubrir las fiestas de la sociedad secreta de los portátiles   le pregunte a Vila-Matas, cuando estaba en su máximo esplendor la fiesta entre la neblina y la noche de Viena , como ellos (pues me entere  mientras los humores del alcohol llenaban  a todos durante la fiesta, supe lo de la sociedad y de sus normas para elegir a los elegidos y yo no sabía cómo había llegado a ser uno de ellos)  me habían elegido a mí, para formar parte de su selecto grupo, Vila-Matas rió ayudado por el alcohol, me contó que  ellos creían, que yo era un escritor, y que lo supieron por mi único equipaje que cargaba,  creyeron que en esa pequeña maleta era donde guardaba mi obra, tan portátil como debía de ser en la sociedad secreta, creyeron confirmar sus hipótesis,  cuando por un torpe error se abrió mi maleta, y ya deduces cual fue el motivo, mi eterno descuido, al cruzar la calle mientras salía de la Librería Shakespeare and Company,  de aquella ciudad, sin ver hacia al frente por ir viendo la compra de unos libros, choque con un persona que venía  en bicicleta, en dirección contraria a la mía,  y la maleta salió volando,  una bella imagen, ver como remedos de tela que pasaban a ser mi vestimenta volaban   y aquellas hojas que se esparcieron por toda la calle, frente a la librería,  creo que ahí fue cuando los mire por primera vez, algunos de ellos me ayudaron a levantar mi desorden público, alguno de ellos habrá leído algo de esas hojas, creyendo que eran escritos de alguna o de toda mi pequeña obra literaria,  si supieran que esas hojas eran las cartas que te escribo a ti, y que no te las había mandado aquella tarde, y que poco a poco estás recibiendo y leyendo,  ahora fui yo quien reía  ayudado por los humores del alcohol, cuando Vila-Matas me contaba el primer error por el cual me habían  aceptado en la sociedad de los Shandys, le pregunte cual había sido el segundo error, sentí como de pronto Duchamp posaba su brazo sobre mi hombro y reía mientras decía “porque no tienes grandes propósitos en tu vida”  Vila-Matas se echó a reír  junto con Duchamp cuando les dije “que ese no sería un error sino un acierto entonces!” mientras reíamos, recordaba aquello que Antheil escribió acerca de las sensaciones mínimas y las cosas pequeñas, de lo cual me sentía identificado… Gire para saber dónde había dejado la botella de Licor  y mire que estaba junto a Aleister Crowley  quien escribía en una tarjeta postal de manera sorprendentemente microscopia, solo alcance a leer algo que me llamo la atención por el lujo de estar en mayúsculas en aquella diminuta postal ‘HYDRE INTIME’  fui a la habitación por otra botella y escuche como Rigaut hablaba efusivamente sobre el suicidio, y Larbaud rechazaba radicalmente toda idea de suicidio que hablaba Rigaut… Regrese con Vila-Matas y Duchamp quienes hablaban de un posible viaje y estancia en un submarino que un príncipe alquilaría.  Se escuchó de pronto  Ballet Mechanique desde adentro de la sala, Duchamp corrió junto a los demás Shandys que festejaban su sociedad secreta,  el segundo error fue… -de pronto escuche a Vila-Matas que retomaba la conversación interrumpida por Duchamp- fue que creíamos que eras una perfecta maquina soltera, esa forma de estar solo es tan Shandy y tras una pausa dijo unas palabras “La necesidad de soledad junto con la amargura por la propia soledad, era una característica muy común entre esos alegres y volubles trabajadores que fueron los Shandy’s. Para llevar adelante sus trabajos tenían ellos que ser solitarios, o por lo menos no ligarse a ninguna relación permanente”* absorto en la noche y en el paisaje de Viena que daba este balcón,  Vila-Matas parecía que estaba construyendo ese pensamiento,  esas líneas,  ¿Para qué?  No lo sé… Solo sé que  estoy solo porque tú no estás aquí conmigo, por eso te escribo, por eso y porque te gustan las cartas y te gusta leer… y porque te extraño tanto…
Vila-Matas regreso  a esta realidad donde aún seguía la fiesta, y continuo tras una pausa, perdido en las calles de Viena y su neblina, yo observaba como los demás Shandy’s bailaban, bebían dentro de la habitación  sigues en la sociedad por tu nomadismo infatigable, por tu convivencia con tu doble,  al escuchar esto último varios Shandys gritaron emocionados a manera de lema de la sociedad “¡SOMOS SIEMPRE DUALES EN APARIENCIA, Y  LO SOMOS POR CUANTO ENCARAMOS LO NUEVO Y LO VIEJO AL MISMO TIEMPO. NOSOTROS TENEMOS NUESTRA RAÍCES EN EL MISMO FUTURO QUE TAN HONDAMENTE NOS PREOCUPA. TENEMOS DOS RITMOS, DOS ROSTROS, DOS INTERPRETACIONES. ESTAMOS INTEGRADOS CON LA TRANSICIÓN. CON EL FLUJO. SABIOS EN UN NUEVO ESTILO, NUESTRO LENGUAJE ES CRIPTICO, VOLUBLE, CHIFLADO!”*  Todos golpearon sus vasos brindando por la sociedad secreta de los Shandy’s, seres  portátiles  y artísticos, emocionados, uno se alejó rápidamente, regresando con la misma velocidad  y para sorpresa de todos,  disparo una escopeta  (de la cual nadie sabe de dónde saco) cuatro veces al techo de la habitación,  corrieron todos los miembros de la sociedad por las calles y la niebla de Viena…  La policía  y los vecinos llegaron a la habitación,  donde vieron a Francis Scott Fitzgerald y al anfitrión pretendiendo que jugaban una simple partida de ajedrez solamente, y que no existía una fiesta secreta, dentro de una fiesta simulada por un solo hombre, como comúnmente los vecinos sabían  que se realizaba…

Te escribo todo esto,  sin abreviar nada, porque esa fue mi breve instancia en esa sociedad secreta… el accidente, la fiesta y el abismo, los días con esos seres extraordinarios y portátiles, tan portátil como el Odradek que guardo en la bolsa del pantalón, que se escapa cada vez que te pienso…

¡Hasta la próxima!

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* Fragmento del libro “Historia abreviada de la literatura portátil” Enrique Vila-Matas
♦Fragmento del libro “El gran Gatsby” Francis Scott Fitzgerald
* Fragmento del libro “Historia abreviada de la literatura portátil” Enrique Vila-Matas
*Fragmento del libro “Historia abreviada de la literatura portátil” Enrique Vila-Matas

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