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CARTA (IX): “Pero, ¿cómo fijar el momento exacto en que empieza una historia?”*

Aquí estoy, sentado, esperando, observando a mi alrededor, he llegado al sitio marcado, ya he hablado con la bibliotecaria que fue a buscar el libro, te reirías al saber que los estereotipos son tan reales, lo curioso es lo que acaba de pasar, es por ello que te escribo, en este sitio entre tantas tumbas, el aire es frío, hay niños que corren entre los sarcófagos, ¿cómo capturar una risa en esta carta para que la escuches? te decía, el motivo de esta carta es, como lo dije al inicio, que conocí al padre de los relatos, ¡SI! Justamente en esta biblioteca, quien iba a pensar que estaría junto a mi, en esta sala de espera, de lectura, de duermevelas… ¿que como supe que era él? Yo no lo supe él me dijo, ¿cómo se que era él y no un charlatán? Sencillo el libro que tenia en las manos estaba al revés. ¿qué que otra prueba tengo para darte razones reales? Me contó la historia que estas leyendo.

Me contó también que nunca encontraría el libro que estoy buscando, me contó también que pronto estaría tomando un avión para llegar a otro sitio y me contó que estaría terminando esta carta en tu departamento… y aquí estoy, quería darte una sorpresa, contarte todo en persona después de tanto tiempo, pero no estas, se que no ibas a estar…

Aun sigues guardando la llave donde mismo, veo cada rincón de tu departamento, no hay cambios, si los hay, pero no los grandes que uno espera… ¿de que color tendrás el cabello? ¿Será corto o largo?… La soda en el refrigerador, algo malo que te hice rutina, y que decir del cenicero lleno de tabacos, larga noche de insomnio al parecer o la novela era demasiado interesante para detener la lectura… Te quería contar la historia del padre de los relatos, esa historia que se interrumpe para empezar otra que se interrumpe para iniciar otra y así sucesivamente pero soy yo el que ahora me interrumpo al observar tu espacio sin ti, espero que no te enojes por tomar esta hoja donde te estoy escribiendo, ¿en que sitio lees mis cartas? ¿en que parte del departamento? ¿o acaso las lees fuera de este lugar? ¿lees mis cartas? Esto debería preguntar primero, se que sabrás que estuve aquí adentro antes de que encuentres esta carta, siempre fuiste obsesiva con en el orden, y aun mas en el desorden reorganizado como lo llamas, una trampa para aquellos que se meten en la vida de uno y creen que no se darán cuenta, aun recito esa frase que me dijiste un día… estoy en el lugar que siempre te gusto leer, tengo entre mis manos la novela que empezaste ayer, aun huele a nuevo el libro, y ese nombre tan nipón es tan de tu agrado, imagina que cambiara el separador a alguna otra pagina,  el caos que te produciría por un par de minutos recordando cuando fue que llegaste a esta parte de la historia y como es que no recuerdas nada, imagino tu rostro desencajado, preocupada por no saber donde quedaron esas lineas que leíste, pero no lo haré, ¿o si? Ya sabrás donde encontrar la respuestas, leí la ultima frase que subrayaste, siempre tus manías de rayar los libros, nunca nos entendimos en ese conflicto, tu rayando y yo reescribiendo en alguna nueva hoja y blah blah blah…

Espera, detente, me digo a mi mismo en esta carta, debo detenerme para hacer un ejercicio en este lugar, en esta tu habitación, me dedico a escribirte una carta dentro de esta carta, quien lo diría que repetiría el mismo factor que me contó el padre de los relatos pero ya ves, son los viajes que me dedico a hacer, me permean y aquí voy….

Este es el cuento escuchalo bien, o mejor dicho léelo bien:

Soy yo, yo, el que escribe esto, si, tu, tu eres quien escucha, estas aquí, ¿donde? En este mismo sitio donde yo estoy escribiendo, escribo que debo escribirte una cosa que no se como llamar para que tu la leas, o en este caso ¿escuchas? Ya no lo se, esto es difícil, escribir qué, para que me entiendas que estas en el mismo sitio donde yo he estado o en el mismo sitio en el que estamos, si, lo sé, repito lo mismo pero debes entenderlo, hacemos lo mismo desde hace, ¿cuánto tiempo repetimos la misma historia? Se que falso suena esto, se que tan falso suena como la literatura, pero no me importa, lo escuchas, lo lees, ve mi ojos, anda ve mis ojos mientras leo esto, por que ahora que escribí vuelvo a leerlo, date cuenta que esta carta la escribo primero para mi para después dártela, que egoísta suena, pero es lo cierto, no me importa porque se que esto lo entenderás tu, y no el que este a tu lado ¿hay alguien a tu lado? ¿estas sola? ¿por qué estas sola? ¿escribo esto para que alguien que este a tu lado vea mi interés por ti? ¿escribo para robarte o mejor dicho robarle tu atención a ese alguien que tienes a tu lado para que sepa que tu me estas leyendo, o escuchando? ¿por qué hablo de oír y leer, acaso lees en voz alta, acaso ese alguien esta leyendo tus pensamientos? Si claro, por que yo lo se, yo he estado ahí , me detengo, se que sabes que me he detenido de escribir esto para hacer mas largo este silencio, para exasperar a esa persona que puede estar a tu lado, si lo se, se que aunque nadie este a tu lado estas pensando en alguien que no soy yo, o si es al contrario, porque te conozco aunque puede estar alguien a tu lado pensaras en ese otro que puede ser una copia de mi, y digo copia por que has creado una imagen de mi, como yo lo he hecho de ti y esto es una confesión, una confesión que lo sabe todo el mundo y lo practica, por que nunca expresamos lo que debimos ser, lo que debimos hacernos sentir, pero hemos hablado de ello sin decirlo, por que he leído en tus ojos todo esto que escribo cuando ¿acaso estabas leyendo una carta de alguien cuando yo supe esta verdad? ¿acaso soy yo una copia de ese quien esta a tu lado? ¿acaso soy yo un reflejo de aquella persona que sabe que estas leyendo una historia exactamente igual, que transcurre en este momento y alguien se adelanto en el tiempo para escribir este momento cuando soy yo ese quien esta a tu lado? ¿te das cuenta? Le pregunto a él y no a ti, porque él ya alcanzo a leer esta parte, ¿entonces, esta carta es para ti o para él? ¿por qué hablo de él si podría ser ella, si podría ser otra cosa que no sea yo o al contrario que puedo ser yo y preferiría no serlo, que preferiría no saber que estoy leyendo esto en el mismo momento que lo leo que escribí esto para leerme? Si, lo sé, se que no puedo ser yo, porque por eso mismo me alejaste de tu vida, ¿ves que mentiroso me encuentro cuando soy yo el que ha decidido viajar por este mundo descubriendo todas aquellas aventuras que no me toco vivir? ¿entonces estas aventuras de quien son? ¿miento dentro de una mentira? ¿esto es verdad? ¿te das cuenta de mi cobardía al utilizar tantas preguntas y no dar ni una sola respuesta? Con amor este escritor que te escribe para que me leas, así cierro esta carta pero sin querer hacerlo, por que se que te aburre toda esta… iba a utilizar la palabra faramalla y no recuerdo si era esta u otra palabra que odiamos tanto, ¿tanto? Una sola palabra que guarda todo el rencor de (tu) mundo, y ya quiero detenerme por que he empezado a usar los paréntesis y “Ay de ti quien te detenga” como una vez dijiste, por eso, cerrando esta carta, te escribo que esta (¿perdida de tiempo?) a sido el mejor regalo que me has dado, p.d. tu departamento sigue igual, te recitaría aquella frase pero ya sabrás cual es, por eso te dejo este espacio en blanco para que ignoremos la distancia, y yo estoy aquí en este lugar que tanto te gusta leer, tus libros y ¿estas cartas?

Primera carta que no te cuento nada de mis viajes, solo interrupciones de posibles encuentros, es lo que aprendí del padre de los relatos, estoy aquí para estar allá, de los andes te escribo que viajo a Japón, no me preguntes porque el padre de los relatos dijo que lo haría, no el viaje, si no que preguntarías, quiero ganarle al padre para que sepa que no todo lo que sale de su boca es verdad. Así empiezo a terminar esta carta que inicie en el avión,   mientras observaba como un señor era guiado por su esposa en el recorrido de su nueva casa (bendita tecnología) así me surgió escribir esta carta que se que gracias a tu mala memoria no recordaras que la tomaste del buzón de correos, que la encontraras un día regada y empezará la paranoia de saber que estuve en tu departamento, que la ventaja de saber que lees las mismas cosas me confiere esta trampa, ¿cuanta verdad en una mentira cierto? Por cierto si hay alguien a tu lado, te saludo, no te asustes, no se quien eres ni me interesas, la que me interesa es la que esta a tu lado, ella, la única , la verdadera, exclusivamente ella, entiéndelo, ya sea que leas esta carta a su lado o te gane la curiosidad celosa y estés leyéndome a escondidas…

¿se habrá asustado cuando fingimos este juego de descubrirnos? Se que no le diste a leer la otra carta donde preparábamos toda esta faramalla, curioso verlo correr en medio de la noche sin despedirse de ti, gracias por mantener el skype abierto, me he divertido mucho, incluso el señor que va a mi lado lo vio y se divirtió tanto, él me presto su laptop para revisar esta broma, por cierto te lo presento el es el padre de los relatos, me lo encontré en el avión, aun faltan muchas horas para aterrizar, me ha dado unos segundos para escribirte esta carta, seguirá contándome una historia que cuenta historias que no acaban, ¿quien seria tan despiadado de hacer una novela que contenga muchas novelas sin finales?, no puedo imaginarme el infierno que seria…

Por cierto, curioso encontrarse a una persona en el avión que va al mismo sitio que tu, una biblioteca en cierta ciudad, pero, ya seria mucha coincidencia que estemos buscando el mismo libro, pero no me he atrevido a preguntárselo, ya regresa del baño, la aeromoza se parece a ti, todas las mujeres se parecen a ti desde que estoy lejos de ti, por eso no te extraño (tanto) por que a cada rato te veo en alguno otro cuerpo,  prometo que esta carta la enviare rápidamente en cuanto baje del avión pero primero tengo que ir a la biblioteca a fingir como no conozco todo esto que va a pasar…

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* Fragmento del libro “Si una noche de invierno un viajero” de Italo Calvino