Archivo de la categoría: Jorge Volpi

CARTA (VII): “Y que fue de ti, lector, nadie supo”*

Me aleje de toda realidad adentrándome a este bosque. Deseaba pasar las vacaciones de verano en esta arboleda donde las noches, me dijeron, eran mágicas.  llevaba unas semanas instalado aquí,  paseaba  en estos caminos  mágicos y misteriosos en las  noches que los rodeaba el silencio,  mezclado con la luz de la luna llena, las sombras de los arboles creando monstruos. En uno de esos paseos perdí el rumbo, extraviado en tantos caminos, sin saber cual tomar seguí caminando por el mismo hasta llegar a una cabaña en medio del bosque,  me acerque a ella, para pedir indicaciones, toque la puerta y nadie abrió, insistí por un tiempo pero nadie estaba en ese momento, seguí mi camino por el bosque,  camine  entre arboles gigantescos hasta una pequeña zona libre de ellos,  me sorprendí al ver a un anciano en medio de aquel bosque (lejano de toda civilización). Sus ojos observando la majestuosa luna llena, me acerque a él,  para romper los formalismos de saludos, le hable del fabuloso clima y tiempo que tenia esta región, una especie de magia envolvía a este lugar, el anciano respondía con metáforas “el tiempo es un cuervo que aletea”*   Su mirada  recorría todos los rincones detrás de mi, como alguien que esta huyendo siempre:  de alguien o de algo. Descubría y suspiraba  al ver que me encontraba solo,  le comente de mi torpeza en seguir caminos,  mas en tantos tan parecidos en este bosque y de noche, aun peor. Reconocía en mi algo de él, o quizás era yo el que reconocía algo mio en él,  me comento que el era el dueño de la cabaña y que seria imposible encontrar el camino que me llevaría a las afueras del bosque oscuro, que en la mañana me indicaría como encontrar el camino,  así nos dirigimos a su cabaña, la noche empezaba a enfriarse, le ayude a cargar la leña que había cortado,  que jalaba con mucho esfuerzo en ese carro derruido, aun no sabia si el rechinar de las llantas oxidadas del carro eran las causantes de aquel extraño sonido o si provenía de alguna rara especie que  nos observaba desde algún árbol, el reflejo de la luna en el perfecto filo del hacha, me cegó por un momento y olvide aquello, me dijo que acelerara el paso, sin saber la razón lo obedecí, por fin llegamos a su cabaña, pero por la parte trasera, el bosque era tan extraño que no sabia como había rodeado toda la zona, ladraron los perros que antes no habían aparecido, el anciano los controlo, entramos y me indico donde poner la leña, se perdió en el pasillo.  Recorrí la sala llevándome la sorpresa de su gran colección de libros, en medio de este bosque, regreso sin el hacha, sin los perros.

Me ofreció un vaso de whisky y me pregunto mi nombre, que hacia en esa alejada zona, le conté un poco de mi y del error cometido, y que deseaba olvidar aquel pequeño contra tiempo en estas vacaciones y en este mágico lugar, alejado de la civilización…

Se dirigió al brasero improvisado como chimenea, arrojo unos pedazos de madera, sentí de pronto como un insecto me mordía el cuello, el eco del golpe aumento en la sala y el anciano que me daba la espalda, hipnotizado en las llamas danzantes de la chimenea “tu también tomas al insecto por el cuello, tu también lo arrojas sobre el lodo, tu también le ordenas que se ponga de rodillas tu también miras su blanca espalda como lienzo, tu también colocas la bayoneta en el lugar señalado por el medico, tu también trastabillas tu también yerras tu también observas la agonía del insecto, pero tu reaccionas  disparas de nuevo, disparas otra vez para que su agonía y la tuya acaben cuanto antes”* a media voz decía aquella extraña y larga  metáfora, que yo trataba de comprender, aquellas frases de melodías parecidas a una confesión o a esconder algo en esas palabras y sepultarlo en las llamas,  que no dejaba de observarlas,  rompió el trance con la hoguera y fue a servir  de nuevo los vasos con mas licor.

Camine por la sala y me llamo la atención la gran colección de cuentos infantiles, que estaban sobre la mesilla en medio de la sala, viejas ediciones, me acerque a la mesilla y tome  con el permiso del silencio que nos había envuelto, tome uno que me llamo la atención, que misteriosamente  conservaba su color rojo vivo, en gran parte de su portada, sin letras ni diseño, abrí sus paginas al azar observe que las lineas estaban escritas con pluma, espié el libro y me di cuenta que, en su totalidad había sido así ¿una especie de diario quizás?,  elegí una pagina y leí en voz baja “Escribes esto porque no puedes no escribirlo,/ escribes para no creer que fue/ una pesadilla/ un cuento de terror en medio de la noche, / una historia de terror en el oscuro bosque oscuro”   el silencio formaba una especie de escena de terror con la cual culmino en un susto al escuchar a lo lejos la voz del anciano: “Había una vez, cerca del oscuro bosque oscuro, un batallón de ancianos que, en el lapso de seis horas, exterminó a dos mil ochocientos doce niños”* invadido de pena devolví el libro rojo a la mesilla y el anciano se sentó en la mesa de la cocina, me acerque y  le di el vaso, lo lleno desbordando licor sobre la mesa sin importarle, dejando la botella en la mesa,  suspiro como alguien que esta apunto de contar una verdad que deseaba hacerlo hace mucho tiempo, afuera empezó a nevar, la nieve cubría el suelo y a las palabras que el anciano me relataba, repentinamente supe  toda su historia y su participación en la segunda guerra mundial, sobre su tormento, sobre su batallón  y sobre como mataron a todos aquellos inocentes niños en este bosque, en este mismo bosque donde se llevaron a cabo las verdaderas historias de los cuentos infantiles, me observó a los ojos y repitió lentamente mi sentencia: “comprendes ahora, lector, que ya nunca saldrás del oscuro bosque oscuro”* se lanzo sobre mi  sorprendiéndome al ver el hacha de nuevo en sus manos y ladraron los perros, eso fue lo que me despertó, observe hacia todos los sitios de la cabaña, estaba solo, era de día, estaba en mi cabaña, la botella estaba vacía, me encontraba en la mesa desconcertado, ¿a que hora me había quedado dormido sobre la mesa? ¿todo había sido un sueño? ¿que horas eran? lo único real era que afuera seguía nevando,  pero recordé que yo no tenia perros, que el ladrido provenía de… pero incremento el susto al percatarme  del libro rojo en la mesa, abierto en a la mitad, escrito con sangre: “Por fin llego tu turno lector”* golpearon a la puerta cuando desperté,  agitado y asustado por la pesadilla, un perro ladraba a los lejos afuera de la cabaña, aquí no estaba nevando, la botella si estaba vacía, pero en el suelo, volví a escuchar, a reafirmar que si golpeaban  a la puerta, me levante del sillón y abrí la puerta, era el anciano vecino de la cabaña de a lado, que molesto (expresado en su rostro) me indicaba con la mano en el reloj que ya era tarde: “el tiempo es un cuervo que aletea” musito. Sonreí nervioso pensado que era el momento para despertar de nuevo de la pesadilla. No lo hice, esta era la realidad, “…¿me vas a dejar pasar o que?” me recrimino, volví a sonreí sabiendo el lugar en el que me encontraba, le di el espacio para entrar  a la cabaña, observe por un momento el exterior de aquel bosque que estaba oscureciéndose, listo para dar un nuevo paseo con el anciano,  cerré despacio la puerta imaginándome aquellas criaturas de cuentos que viven en esta extraña arboleda que rodea esta pequeña serie de cabañas turísticas “¿que estas leyendo chico?” dijo el anciano ya en el interior de la cabaña, “¿estas leyendo algo sobre nazis?… si quieres yo te puedo contar una historia extraña de la segunda guerra mundial…”  escuche  tras cerrar la puerta.

Todo esto fue verdad, todo esto fue mi sueño, trate de ser lo mas fiel y no olvidar ningún detalle aunque solo sea una parte de lo que en realidad fue mi sueño, esto es lo único que recuerdo, ¿podrías decirme que significado tiene? tu siempre has sido buena descifrando mis pesadillas, ayúdame a descubrir que significado tiene,  ya se lo que estas pensando “y que voy a ganar yo?” HA! te atrape! te conozco demasiado como tu a mi,  si me ayudas a encontrar un significado lógico al sueño, te contare la increíble historia que el anciano me narro mientras dabamos un nuevo paseo por el bosque, se que no puedes rechazar este trato, una pista: la historia es sobre la segunda guerra mundial,   otra pista: una de las mejores historias de la segunda guerra mundial

¡Hasta la próxima!

IMG_20130702_222632

*Fragmento del libro “Oscuro Bosque Oscuro” de Jorge Volpi

Anuncios

Ejercicio literario #1: Metaficción

hank

“Jordan pensaba que, como la naturaleza es indeterminada, el hombre tiene el deber de llenar los huecos que deja vacíos. ¿cómo? Por medio de la voluntad. Es una idea muy antigua y, me temo, un poco tiránica: como el universo no es claro, la verdad está del lado del mas fuerte…Es el poderoso (el hombre con voluntad de hierro) quien debe encargarse de fijar lo bueno y lo malo, lo cierto y lo falso…
-Déjeme ver si le he entendido, profesor- suspiro Bacon- según esta idea, el libre albedrío tiene su origen en el azar del universo cuántico y relativista…
-Así pensaban ellos. El cosmos se completa gracias a nuestros actos de voluntad.”
Jorge Volpi
Libro: En busca de Klingsor

Instrucciones:

-Primero observaste la fotografía y luego leíste el texto, has formado una conjetura a partir de ello (inevitable no hacerlo) ahora viene el juego: construir un relato entorno a esos dos elementos (ya sea que sirvan de inspiración, o que formen parte de la trama, o que expliquen, o que utilices esos dos elementos, o de cualquier otra manera: libre de creación) seguir la imagen de la conjetura que has creado o darle un giro como elemento creativo (volver a pensar después de enterarte del juego), representar la realidad o generar tu “realidad” a partir de la ficción -la fotografía tiene muchos elementos para ser explotada creativamente en miles de historias
-el fragmento agrega elementos sorpresivos a la conjetura (tu conjetura)
-el reto consiste en la forma de abordar, de crear, de representar una historia a partir de la conjetura

Había una vez…

IMG_20130702_222632

“Había una vez,
cerca del oscuro bosque oscuro,
un batallón de ancianos que,
en el lapso de seis horas,
exterminó a dos mil ochocientos doce niños”

Jorge Volpi
Libro: Oscuro Bosque Oscuro

“Comprendes ahora, lector, que ya nunca saldrás del oscuro bosque oscuro”*

 

IMG_20130702_221355

” Por fin llego tu turno, lector.

tú también tomas al insecto por el cuello,
tú también lo arrojas sobre el lodo,
tú también le ordenas que se ponga de rodillas,
tú también miras su blanca espalda como lienzo,
tú también colocas la bayoneta en el lugar señalado por el medico,
tú también trastabillas,
tú también yerras,
tú también observas la agonía del insecto,
pero tú reaccionas y disparas otra vez para que su agonía,
y la tuya
acaben cuanto antes”
Jorge Volpi
Libro: Oscuro Bosque Oscuro

La palabra de ayer fue “Tencradís”

Arroyo

“Pero por encima de la precisión histórica, nunca olvidamos este principio: una de dos, o lo que nos obsesiona es, en principio, lo que el deseo y la ardiente pasión nos sugieren; o tenemos la razonable preocupación de un futuro mejor.

Parece ser que existe un término medio.
Puedo vivir con la preocupación de un futuro mejor. Pero también puedo remitir este futuro a otro mundo; a un mundo en el que sólo la muerte tiene el poder de introducirme…”
Georges Bataille
Libro: Las lagrimas de Eros

Una nueva Pandora en casa, nuevos males, mas literatura!!!

GÉNESIS

“Los dejaremos allí, a nuestro hijo y a nuestra hija,
así nos libraremos de ellos,
se quedarán allí,
solos en lo mas oscuro.”
Jorge Volpi
Libro: Oscuro Bosque Oscuro

“Tengo piedad de ti, mi amado, volveré al seno de la noche; pues es necesario que me pierdas para volverme a encontrar, y si me encuentras, huiré de ti nuevamente, pues yo soy la que está sola y por esa soledad tú me darás el nombre de Monelle”
Marcel Schwob
Libro: El libro de Monelle

“¿Quien es la Desposada del viento? ¿Sabe leer? ¿Sabe escribir en francés sin cometer faltas? ¿Que leña enciende ara calentarse?
Se calienta con su vida intensa, su misterio, su poesía. No ha leído nada, sino que se lo ha bebido todo. No sabe leer. Y sin embargo, la vio el ruiseñor sentada en la piedra del manantial, leyendo. Y aunque estaba leyendo para si, los animales y los caballos la escuchaban admirados.
Porque estaba leyendo El caballo del miedo, esta historia verídica que ahora vais a leer, esta historia escrita en lengua hermosa, pura y fiel”
Max Ernst
[Prologo del libro] “La casa del miedo// Memorias de abajo” de Leonora Carrington

“Lo hacemos?- preguntó Brenda”
Juan Villoro 
Libro: Los Culpables

“-Vete- dijo Sandra, pero dejó la puerta abierta.
Un reflejo paranoico me hizo sospechar de ella. Sin embargo,
mi excitación era más fuerte que mi necesidad de estar a salvo.
Empujé la puerta”
Juan Villoro  //  Libro: Arrecife

“A todos les gustaría mandar, y quienes lo niegan solo tienen miedo…
o bien un deseo todavía mayor de obedecer…”
Alberto Chimal
Libro: los esclavos

“Harriet quiso contarme una pequeña fábula. Fábula que simbolizaba, según ella, mi posición como escritor.

Estoy en una cabina telefónica, después del fin del mundo. Puedo hacer tantas llamadas como quiera, no hay limite. No se sabe si tras personas han sobrevivido, o si mis llamadas sólo son el monólogo de n tarado. A veces la llamada se corta enseguida, como si me hubieran colgado de golpe; a veces se prolonga, como si me escucharan con una curiosidad culpable. No hay ni día ni noche; es una situación que no va a tener fin.

Bienvenida a la vida eterna, Harriet”
Michel Houellebecq
Libro: La posibilidad de una isla

“Obedientes, incluso los relojes han enmudecido. La muerte, está seguro, no ha de ser muy distinta. Sólo cuando el eco de su propia voz se dispersa, se da cuenta de que habita un cosmos que ya no le pertenece.
-Empecemos de nuevo- ordena- !Quiero verla otra vez!”
Jorge Volpi
Libro: En busca de Klingsor

Los nueve males de Pandora…

LA CAJA  

arroyo